viernes, 6 de mayo de 2011

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6 de mayo 2011

Querido hijo:
Siempre he soñado con escribirte algo. Algo para ti. Algo que al leerlo pudiera ayudarte en el largo trayecto que apenas estás comenzando a hacer.
Algo que al leerlo... Te hiciera sentirte un poco orgulloso de la persona que el destino quisiera que fuese tu madre.
Cuando eras niño tenías todo un mundo de preguntas por hacer, casi podría decir que como cualquier niño, pero tú no eras como cualquier niño...
Pronto dejé de tener respuestas para tus preguntas. Se supone que no debe ser así. Pero tu curiosidad me desbordaba.
Ahora soy yo la que tiene preguntas por hacerte, y, curiosamente, eres tú el que no cuenta con la paciencia suficiente para responderlas.
Estás atravesando una etapa de transición en la que todavía no eres un hombre pero tampoco has dejado del todo de ser un niño.
Y la vida me ha enseñado que cuando menos lo esperas te sorprende. Que en un segundo puede cambiar radicalmente llevándose consigo planes, proyectos y palabras que quedan por decir.
Puede que no sea así, puede que todo siga su curso y tú madures y te conviertas en una persona adulta, teniéndome cerca, contando conmigo para cualquier duda, cualquier pregunta que quieras hacerme. Y que yo esté ahí. O puede que no...
Por si eso llegara a suceder es por lo que he querido dejarte estas "Palabras" sólo para ti.
Me gustaría que al leerlas me sintieras cerca, que pudieran dar respuesta a tus preguntas, que te ayudaran y fuesen la guía a seguir si la vida decide sorprendernos.
Te quiero hijo, te quiero más de lo que llegarás a saber hasta que decidas ser padre... Y aún entonces, no llegarás a saber lo que será haberte llevado en mi vientre durante el tiempo que estuviste dentro de mí.
Es difícil encontrar comparación con el amor que siente una madre.
Desde aquí desearía hacerte llegar todo ese amor. Espero poder conseguirlo.

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